La mediocridad de un sector del “Periodismo” Costero

En estos días, me vi envuelto en una situación que me toco de cerca. Una mentira y varias distorsiones fueron volcadas en una radio de Mar de Ajó, y esto replicado en paginas de Facebook, de pseudos periodistas del Partido de La Costa.

Podría hacer hincapié en el caso especifico, pero seria aclarar cuestiones en las que no vale la pena caer. Y si, me parece mas interesante hacer un análisis de como y quienes “comunican” a parte de la sociedad de manera tendenciosa.

La mejor forma de inyectar veneno en los tiempos que corren, es desde un medio de comunicación, pero, como eso es solo un paso, el fenómeno “Redes Sociales” complementa el ciclo, haciendo que el virus sea difícil de detener.

Supuestas verdades generadas por una retroalimentacion de lo que sucede en las urbes. El descontento de gran parte la sociedad, es real, y así también lo es, que levantar las banderas de ese descontento es un mero y sucio intento de llevar aguas para molinos político – mediáticos.

El ADN del caso es: Medios nacionales, realidad exagerada, se toma como única, medios locales, se montan en esa realidad, y lo que nació a kilómetros de distancia, se transforma en nuestro.

Si bien, es bajo el porcentaje de habitantes de La Costa que consumen “comunicación local” el ultimo eslabón de mierda, nos pertenece.

Un conductor de radio Marajense, acusado de “extorsión” salio bajo fianza, y hoy es el paladín de la verdad en la zona sur del distrito. El primero en levantar el dedo, señalando a colegas de oficialistas, cuando es de publico conocimiento la relación que lo une al líder de la oposición costera, (otro con continuos problemas judiciales) lo cual indica una doble moral, teniendo en cuenta que, solo estaría mal, que la campaña la pague el oficialismo, si la plata baja de la oposición, es valida.

El hombre en cuestión, es una especie de Jorge Lanata, sin talento. Solo hay una parte de la política que es corrupta, el oficialismo, el resto, o no existen, o les imprime tal lamida de culo, que le daría asco al de estomago mas fuerte.

De este personaje, se desprenden, la peor calaña del mediocre periodismo Local. Aquellos que sin haber estudiado: Periodismo, Locución, Producción, leído ningún manual de estilo, sin haber pisado siquiera un curso de redacción, o lo peor, sin un diccionario en la mano, sin oficio y desde la impunidad que provee una red social la van de verdades caminantes en formato de informe periodístico mezcla de Chiche Gelblung y Kent Brockman.

Sin fuentes, sin chequeo, casi sin datos, con una sola esquina de lo que sucede, dejando a entrever sus conclusiones rodeadas de HORRORES de ortografía, pero simulando una seriedad que los transforma en una caricatura de ellos mismos.

De estos particulares mutantes comunicativos, tenemos ejemplos, de punta a punta, de San Clemente, a Mar de Ajo. Podría realizar la lista de buena fe, de la selección de impresentables, pero con estos ejemplos es suficiente. Me pregunto que los motiva a ejercer una profesión que les queda grande por los cuatro costados?

Como también, trato de entender, como hay gente que toma este tipo de labores como certezas sin hacer una lectura un poco mas amplia de los intereses que rodean sus artículos. En La Costa, hemos crecido en un muchos items, pero el comunicar es un aspecto que vive un estancamiento de años, o desde su nacimiento.

Son pocos los que se animan a ir un poco mas allá, desde los formatos, los contendidos y las realizaciones. Pero en este repaso, no escribo sobre eso, escribo sobre el berretismo que manejan algunos, camuflados en “Ética – Moral” que roza lo patético.

Sumergidos en resentimientos, en odios, en molestias, en vaya a saber uno que, haciendo política, continua, vistiéndose de victimas de un estado corrupto, inyectando el veneno, mostrando sus propias miserias. Muchos de ellos viles mercenarios de la comunicación.

Que hacemos con esto? Hablar o escribir sobre ellos, quizá, solo sea brindarles entidad, dar importancia a un sector que no la merece.

¿Que hacemos con esto? Lo dejamos pasar, mientras logran su cometido, llenar de mierda, oídos, bocas, haciendo que la frase “Pueblo chico, infierno grande” continué siendo parte de las verdades del vivir en pequeñas comunidades.

¿Vale el intento de desactivar operaciones infundadas? En los días que la Ley de Medios es noticia. En los días que la libertad de expresión es tomada como excusa para mantener enormes monopolios.

Tan lejos de todo aquello, siendo una copia barata, pero con el mismo lineamiento, no importa a que precio, lo que importa es destruir. No importa si algo esta bien, solo cuanto esta mal. Como si no alcanzaran los faltantes, también hay que inventarlos.

Inyecten el veneno, mientan y mientan, algo quedara. En momentos de molestia hay facilidad para que las mentiras tomen color y formen parte de nuestra realidad.

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