La Mentira De La Madurez

El disparador de la temática de esta “reflexión” no es más ni menos que la música.  El rock en este caso, y algún disco en particular suele ser el terremoto cerebral que me moviliza a pensar en determinadas cosas, que se, han cambiado.

Cuáles son las variables que hay que atravesar para dejar atrás la juventud desinteresada, o la adolescencia?

Por qué es tan importante la palabra “madurar” o la frase “sentar cabeza” en el común denominador de la sociedad?

Por qué esta tan mal visto ir detrás de un ideal en vez de conformarse con la primera persona o el primer trabajo que se no cruza en la vida?

En que estamos dispuestos a transar para conseguir ese cambio y ser aceptado de manera elocuente por la mayoría de las personas que nos rodean?

Creo que la clave es… En que estamos dispuestos a transar? En ese momento es cuando empezamos a notar que algo comienza a cambiar y va virando para un terreno que no siempre nos conforma. Personalmente, odio el concepto de la maduración de una persona, creo que aquellas personas que se definen como maduras, son plenamente aburridas y se esfuerzan tanto por encajar en lo establecido que su actitud no es más que una simple pose. Sin duda prefiero el tipo que en situaciones límite puede razonar y accionar de una manera coherente, que puede tener una charla pseudo-profunda y luego reír a carcajadas por el chiste más idiota jamás escuchado. Saber diferenciar en que momentos ser MADURO y cuales no es el tip principal. El maduro de 24 hs por 365 días, es un careta.

Por otro lado, es cierto que sufrimos la presión del resto. Nuestros entornos casi nos obligan a creer que lo lógico es: Estudiar y luego trabajar por el resto de tu vida, no importa en que, no importa para que, solo es necesario hacerlo, así esta digitado. No te atrevas a pensar diferente! Porque, te advierto, según ellos, vas a estar equivocado.

Pero seamos sinceros, en eso, es casi imposible no transar, si tenes ganas de crecer o de conseguir determinados logros, la única manera de conseguirlos, es trabajando. Claro, tenemos a aquellos suertudos que heredaron alguna fortuna, o están por heredarla, seamos aún más sinceros… Ellos, viven otra realidad, su realidad, absolutamente lejana a la de la mayoría de los mortales. Así que, profundizar, es en vano. Estoy escribiendo sobre los que recién arrancamos a hacer algo, desde ese quiebre que es el fin de los estudios secundarios, el fin de los estudios, terciarios o universitarios y el inicio de la vida laboral. Algunos dirán… “Pero estas cosas también hay gente que las sostiene paralelamente”… Es cierto, y es admirable, pero pocos son los que están conformes con esa situación, es más una necesidad, que un deseo.

Transar o no transar? Ese es el dilema, que cosas que amamos podemos dejar de lado con facilidad para aventurarnos en el mundo ADULTO. Alguna de ellas son necesarias, otras son solo un capricho que nos ata a la época en la cual la frase “Soy demasiado joven para preocuparme” Era nuestra actitud adoptada por naturaleza.

Nos pusimos a pensar en que cosas extrañamos de las épocas de total libertad? Calculo que la mayoría si, pero de alguna manera, eso, también está mal visto. Añorar aires de despreocupación no te hace otra cosa más que un: INMADURO. Yo digo, a la mierda con eso, a todos nos gustaría vivir libres de preocupaciones o volver a preocuparnos por situaciones estúpidas (Sin que esto se confunda con una mirada Hippie de la vida) La mayoría de los estudiosos de la materia definen a la adolescencia, como una etapa conflictiva en la vida del ser humano. Déjenme no coincidir, veo más difícil la etapa a la cual le dedico estas líneas.

Cada ciclo que tiene sus pros y sus contras, la mayoría de los jóvenes que se convierten en adultos dejan algo de lado. En la mayoría de los casos, esa rebeldía que tiñe parte de la adolescencia. Dejan de preguntar, por qué? Solo para decir, sí. Si a todo, de vez en cuando un no, dependiendo de qué lugar sea lanzado el desafío. No quiero caer en cuestiones tecnológicas, pero quizá el hecho que las relaciones humanas en muchos casos hayan pasado al mundo virtual, hace al ser humano un poco más cagon y el cara a cara una situación muy difícil de manejar. También podemos entender que la sumisión va de la mano del momento en el cual vivimos y a veces por una cuestión de conveniencia, convivencia o pertenencia nos obligamos a abandonar la pregunta y quedarnos con el monosílabo.

Me pregunto cuántas veces se ha escrito sobre estos temas? Me pregunto si alguien alguna vez ha encontrado la respuesta exacta? Por qué debemos abandonar todo para avanzar? Cuando no siempre esos pasos hacia adelante son los que realmente queríamos dar. Cuanta gente hay con la supuesta vida perfecta? Casa, auto, hijos, vacaciones, cuenta bancaria. Y en realidad cuando comenzaron a tomar decisiones, ese estereotipo de vida, era algo con lo cual no se sentían identificados. Demás está decir que respeto a aquellos que lo lograron, y están felices, también es cierto que los años nos van llevando a un destino incierto. El punto es, lo hiciste porque realmente era lo que querías de a poco te fueron llevando a eso? Si no es así, que te llevo a eso? Y si sos feliz con esa vida, por que críticas a los que queremos otra cosa? Y una vez más me hundo en un sinfín de preguntas.

Creo que la clave de todo esto, es encontrar el equilibrio. No dejemos atrás aspectos de viejas etapas que nos hacen quienes somos. La esencia de cada uno es eterna, no podemos cambiar solo porque está establecido. Hay cosas que debemos mantener, somos alguien por algo que nos marcó en esa etapa, podemos ser responsables y no perder la frescura de la adolescencia. Podemos afrontar situaciones difíciles y luego reír, no hace falta vivir como un señor burgués mirando al resto por encima de nuestro hombro.

Básicamente, no transemos en todo. La imagen de exitosos socialmente, es solo una imagen. Vivimos preocupados, competiendo por vaya a saber uno que estupidez. Todos queremos ser alguien, busquemos eso, y si no se da, intentarlo, aunque suene conformista, no es poco. No tapemos con tierra aquellas cosas que nos hacen sentir vivos, para que en una cena familiar, mamá tenga el orgullo de decir: “Mi hijo trabaja, gana bien” Cuando nos estamos condenando a mentirnos a nosotros mismos porque ese trabajo que nos permite situarnos en boca de  nuestros familiares o amigos, no es más que una tumba para nuestros sueños.

Sé que es fácil decirlo, pero debemos sostener, aunque sea en un pequeño aspecto, el factor sorpresa. No vayamos directamente a lo seguro, siempre hay tiempo para hacer lo que nos interesa. Pero no siempre hay tiempo para dedicarnos a lo que realmente queremos ser. Tirar por el camino ese perfume a juventud y agachar la cabeza con tal de ser un actor social aceptado, es un error. Aprovechemos los días para construir eso que alguna vez quisimos, probemos, arriesguemos. En párrafos anteriores aclare que esto no es una mirada Hippie de la vida. Tampoco es un texto de auto-ayuda, los cuales la mayoría me parecen un rejunte de ideas simplistas, es todo lo contrario, es una invitación a complicar un poco las cosas, a no ser sumiso para conformar, es una invitación a retomar esa sentimiento de… “No voy a hacer lo que me digan”  No necesito la aprobación de nadie, más que la mía. No es fácil entrar a esta etapa de la vida, más aun difícil sobrellevarla si nos situamos en un campo de seguridad, solo por ver felices a los demás.

Escuchando: Stone Sour

Disco: House Of Gold N’ Bones Part I

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